un puñado de nueces
es todo lo que tengo para esta navidad
ni vino ni agua
sí una copa de ajenjo, el pan de la medianoche
y la sombra buitre de mi amigo del alma
por abrazarme a la luna
recibì un inmenso castigo
construir una muralla de palabras
que el viento no pudiera erosionar
si no fuera por las nueces de milena jamàs lo hubiera conseguido
no me gustan los poetas vacilantes o inquisidores
prefiero los que ayunan y se obstinan y se consensan en nada
la nada de la lengua que se tuerce un tendòn
como bajar las furiosas escaleras
y perderse en lontanaza
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